Sujeto

Sujeto

domingo, 17 de octubre de 2010

Atravesar el desfiladero

http://www.youtube.com/watch?v=p_wzrSMF4tA


Se oyen los gritos que se aprietan en los espacios mínimos definidos por las rocas salvajes. No hay erosión posible. Todo se adapta y queda determinado por esas formas sólidas que para siempre quedan grabadas en el recuerdo de quienes las miran.

Es una presencia constante que articula todo a su alrededor. Un gran teatro oscuro y escarpado. La gente sólo puede hablar de ello, lo recuerda en sus viajes. Los cuerpos se olvidan de sí mismos porque ya no necesitan nada más, ya no se puede pensar más allá.

La dirección prometida se borra por el temor a darle la espalda.

Para poder entrar hay que aplanarlo todo y reducirlo al transepto y su eje, la cruz, para poder así mirar y caminar. Eliminar la profundidad y que el movimiento sea vertical y horizontal. Aprender a quedarse ahí.

Vivir en las dos direcciones, y dando saltos.

Aceptar la discontinuidad.

Salvar la distancia.

Vivir y soportarlo.

sábado, 16 de octubre de 2010

The passing

BILL VIOLA

THE PASSING



El estómago de Bill Viola

Poesía = producir = ver el objeto fabricándose = mostrar cómo se produce

CONTRARIO A: Utilitarismo = estatismo = ignorar el objeto

Desarrollar espacios matrices / Aprender a soñar despierto

Lugar de enterramiento = estómago espiritual



Tonalidad emocional de la obra

Emociones profundas. Tratamiento abrupto, desigual, desequilibrado similar a como ocurre en la vida. Se crea un espacio de fácil acceso del que es imposible salir sin haber sido afectado por él. Hay un sentido concreto que recorre toda la obra pero toda una serie de infinitos sentidos potenciales que no permiten que sea una obra acabada.

La tonalidad de esta obra conecta con la de otros autores en numerosas ocasiones, todas entendidas como ensayos sobre la manera de enfrentarse a la muerte, a lo desconocido, a la aniquilación del propio cuerpo:

- David Lynch (Lost Highway)

- Bergman (Persona)

- Lars Von Trier (Anticristo)

- Trakovskij (Sacrificio): Árbol, sacrificio, casa en ruinas…

- Guerín (Tren de Sombras)



Tipo de unidad de la obra

Se ofrece un lugar común al que el espectador pueda agarrarse y a partir de ahí colocar su propia experiencia en las imágenes polisémicas que se construyen articuladas alrededor de una serie de imágenes más narrativas.

Mismo fondo, mismos elementos combinados de manera diferente. Se crea una gramática a partir de unos elementos esenciales y estos se van utilizando de manera que se formen relaciones entre ellos que les doten de nuevos significados.


Estructura:

El sonido se desarrolla a la par que la imagen, estableciéndose entre ambos conexiones, provocando en el espectador asociaciones entre ciertos sonidos e imágenes. Interesante en estos casos:

o Al principio, cada vez que termina la respiración: Su cara más grande

o Cuando suena la respiración y los elementos se van volviendo más concretos, esta se va volviendo más suave. Cuando un golpe de luz fuerte desdibuja todo, entonces la respiración se oye más fuerte.


Elementos: Cualidad simbólica.

Agua: Muerte, Nueva vida. El agua aparece relacionando siempre a la mujer y al niño. Es un espacio de paso entre la mujer y el niño. Líquido ancestral. En él se confunden las formas de la muerte y la vida, de los cuerpos.

En las imágenes de las casas en ruinas en el desierto, se ve como se mueve el agua: Fluye entre lo estancado, es el fluido vital: Transmite las formas a lo largo del tiempo y del espacio.

Imágenes de un cañón: Nos están diciendo que allí antes hubo agua, que allí deben de quedar residuos de ese ancestral. ¿Es el hombre un cañón, que ha olvidado el agua primitiva que corría por él y que lo relacionaba con el otro mundo?

Respiración: Intento por encontrar la tranquilidad. A medida que va apareciendo menos, supone una mayor comprensión de los temas de la vida y la muerte.

La respiración va haciéndose más suave mientras se observa la imagen de una cara, cada vez más definida; es la imagen de la mujer muerta; es una mujer tranquila.

El objetivo de la respiración es conseguir aguantar una noche de tranquilidad.

CLAVE: Finalmente, se consigue acompasar la respiración, que antes acompañaba siempre a la madre muerte, a las imágenes del hijo.

Tierra: Referencia concreta

Mujer / Bebé: La figura del bebé siempre aparece después de la evocación de la figura de la madre, normalmente acompañadas estas imágenes del sonido ancestral del agua.

Bebé: El bebé desensimisma al hombre, lo saca de su propia comodidad e egoísmo, al igual que la muerte de la madre. El padre y el hijo comparten la misma mirada, la misma visión en las escenas de los árboles: Reconciliación a través de la paternidad. El niño se cae en el desierto, él también. Él puede empezar a tratar de entender de nuevo cómo funciona este mundo a través de su hijo.

CLAVE (Imagen del bebé mirando fijamente a la madre): Aceptar el mundo a través de lo ajeno a esto mundo, a través de lo que no está en él, a través de aquello que pertenece al otro mundo. Aceptar la muerte, aceptar la vida.

Túnel: Conexión entre el mundo que representan la madre y el bebé y el mundo del autor. Esto le hace situarse como un espectador de su propia existencia. Del túnel, cuando sale un tren (algo que aflora del otro mundo al mundo real) el hombre se despierta.

Cueva ancestral: Cueva primita, con ataúdes, iluminada. Se entre a ella a través del túnel que conecta vida y muerte.

La vela: Aparece en el cumpleaños del hijo y posteriormente en el funeral de la madre. Nueva vida / Muerte. Corriente vital.

Casa en ruinas / Edificios impasibles: Se abre la posibilidad de construir sobre lo destrozado.

Femenino / Masculino: Lo húmedo y lo terrestre. Su madre y su hijo. Lo generador y lo generado. Los dos quedan desdibujados en el agua.


Lineal/No Lineal

Se puede observar una estructura interna a modo de fractal o muñecas rusas: Una serie de elementos similares resuenan en partes diferentes de la película, crean un eco entre sí, y cada uno permite que te sumerjas en él, encontrando ampliaciones del mismo mundo. Es una estructura como de fractales.

Ejemplo: El túnel del que antes salía un tren ahora se ve al acercarnos a una grieta, a un hueco en la ruina: Es una puerta de entrada al otro mundo.

CLAVE: Otra vez el constante debate entre la vida y la muerte.

También hay una estructura por acompasamiento:

A lo largo del relato, las figuras de la madre y del hijo se acompasan, también las de la respiración y el cuerpo.


Conclusión

CLAVE 1: Deja que el agua inunde la vida real, de modo que el flujo vital entre en la vida y así la reconstruya, lo que supone una aceptación final del hecho de la muerte. Así se libra de la imagen de la madre muerta, que ya no se refleja en su respiración. Cuando el agua vuelve a entrar en el espacio real, se derrumba la estructura real a través del agua vital para que vuelva a nacer algo nuevo (idea de las ruinas / edificios impasibles).

Así ya se puede mirar a la muerte con serenidad y paz y tranquilidad.

CLAVE 2: Viaje en coche: Dos coches que se encuentran y se cruzan y siguen andando y otro coche se cruza con uno de ellos (es un cruce de almas, de caminos, una intersección…), tal como ocurre en la vida. Hay una intersección e infinitas intersecciones pues ahora se ve la vida desde más lejos. Antes, en los planos cercanos, no se veía el verdadero fluir de la vida. Ahora, desde una nueva mirada, (ahora el hombre ha aprendido a dirigir su mirada), puede ver y entender mejor. Esto no significa que lo que ve no sea desolador. Aún así, el agua reflejará siempre el otro mundo y lo conectará con la realidad.

CLAVE 3 Aprendizaje para saber mirar y dirigir la mirada en la vida y sobrevivir a ello: El niño se reencuentra con la abuela muerta y todo es natural.

CLAVE 4: El verdadero espacio, el que cuenta, es ese, el representado por el agua, aquel en el que el niño se reencuentra con la abuela muerta y todo es natural. Un espacio del otro mundo que da sentido a este, y que hay que aceptar para poder vivir en este mundo.

FINAL: Él está sumergido en ese líquido vital, todavía agarrado al útero de su madre, esa fuente, ese origen, el principio del flujo vital, la cueva, lo húmedo. Lo femenino.

viernes, 15 de octubre de 2010

A propósito de Turner

Deja que la luz hable por sí misma.

Que las voces de aquellos tragados por la claridad se dibujen siguiendo el ritmo que marca el que desde la posición de honor te quiere hablar de frente, sin máscaras.


Que el ángel que nos guarda también nos recoja de dos en dos.


Que como los pihis de Apollinaire volemos agarrados, salgamos juntos del espesor claro y brillante, ayudados por el otro.


Busquemos entonces la oscuridad como el nuevo espacio de calma, de reflexión. Es allí donde ahora queremos estar, a donde tendemos cuando la luz deja demasiado claros los límites, cuando se vuelve obvia, vulgar, común…


Y sin embargo…
San Jerónimo sigue escribiendo sobre las formaciones rocosas y nubosas tras la veladura, que se insinúan, que son luz.



Luz… Me llamas y te rechazo. Me repeles y te busco. Me preocupas, me pones en movimiento.


¿Cuándo sabré si lo que quiero es estancarme y parar en la negrura o volar, ascender y quedar atrapado por lo que es blanco y no está manchado?


¿Cómo decidir si todo lo que veo es puro?

Los gritos de los espíritus encadenados me respaldan.
Los ritos de los espíritus voladores me acompañan.


El ángel no nos sobrevuela a nosotros, sino que le acompañamos, pues aquí no hay suelo, no hay nada plano. Todo encierra todas las direcciones, no hay rechazo posible.

Ahora que las voces de los espíritus se han fundido y sólo son materia, diré que he tomado una decisión:



Dejaré que sea la cuerda infinita la que por un extremo me conduzca a lo ligero y por el otro me sumerja en lo pesado. Sólo así podré hacer frente a la eternidad.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Texto a contrarreloj


OBSERVANDO UN CUADRO DE TURNER, TRATAMOS DE ORDENAR NUESTRAS IDEAS EN UN TEXTO IMPROVISADO Y RÁPIDO, IMPRESIONISTA

Cubiertos por la misma luz.
(Sólidos encubiertos)

La difuminación de una posible ciudad – la mía, la de Turner.
Desde allí no se ve este mar, pero sí el sol.
La posibilidad de elegir un camino – tierra, mar, aire, fuego. Va y viene entre los huecos / salientes donde todo converge.

Las naves acuáticas tienen una dirección. Me guían al encuentro de quién esté en la ciudad – yo, Turner, cualquiera.
Las naves necesitan el viento o la fuerza. Dejarse llevar o moverte. Conmoverte en una dirección. Trazar las líneas que me lleven al sol, donde puede que os encuentre.

Encontrarse con las miradas.

Cubiertos por la misma luz.
Encubierto el duelo y la afrenta, también la gloria y la rutina. Acogido por la superficie – del cuadro, del agua, de la tierra. Llamado a participar, a formar parte, a formar un pensamiento, a pensar una forma. A partir de todo.

Fundir las palabras, terminar con ellas en la textura, en los colores. No considerar los límites / considerarlos.

Poner lo que quieras y al final salirte por la luz de la derecha. Dejar que te absorba la gravedad. Ser atraído por las fuerzas que acabo de descubrir y que borran el resto, pero que al mismo tiempo dialogan con otros puntos y me hacen pensar en la copia y la intención, el retrato o la ficción, la intervención o la captación.


martes, 12 de octubre de 2010

Turner / Acuarelas

http://www.youtube.com/watch?v=qKac2NAxOFg

http://www.youtube.com/watch?v=F523WvPwKlQ

http://www.youtube.com/watch?v=WV1-gEEgnvk

http://www.youtube.com/watch?v=q1iJwB_bs-8

lunes, 11 de octubre de 2010

Escrito a propósito de un cuadro de Turner (Versión 2)

“C’est par là que tu te rapproches d’une autre chose”

Ya no se podía contener la vibración. En todas las direcciones se repetían los ecos y se arrastraban las sombras. Todo se correspondía, y el campo de resonancias que se sostenía sobre la superficie ligera ya no podía seguir encerrándose en sí mismo. La superficie ligera, ese verano con Monika, se había ido reduciendo hasta que todas las líneas finalmente quebraron, y con ellas todo colapsó.

Los movimientos violentos del ambiente y del aire fueron en un principio totalmente impredecibles, pero el magnetismo del centro, que era incuestionable y lo siguió siendo unos cuantos minutos, alteró sus órbitas y los volvió verticales.

Yo estaba sentado sobre una roca que, hasta ese momento, se había comportado como si fuese blanca. Los destellos coloridos sobre su superficie pesada hicieron que me sobresaltara y que abandonara el pedestal. Salté para volver a pisar el suelo. Una vez sobre él, que era rugoso y húmedo como una cueva o como una matriz, me agaché, y al agacharme pude ver mejor. Y pude reconocer también una canción hasta entonces nunca escuchada. Daba igual oír que ver porque todo se agitaba verticalmente. Era una situación que recordaba pese a no haberla vivido nunca. Ya desde el principio sabía que aquello que se movía, y que era aire, sonido y luz, no tardaría en transformarse en rocas, rojo, sangre. Así que me dejé cubrir y arrastrar. Quería ser tragado de una vez.

A medida que avanzaba (creo que entre vapor y ríos de aire), todo se volvía cíclico. Nada quedaba atrás, pues aquello a lo que antes daba la espalda pronto me miraba de frente. Quizás no haya hecho bien en decir avanzar. Iba delante de mí mismo y al mismo tiempo estaba quieto.

Supongo que en ese momento el remolino cuyo centro era yo decidió transformarse en balsa, y remé con todas mis fuerzas entre aguas claras pero totalmente espesas. Ya no podía más, así que dejé que la densidad de los líquidos sobre los que flotaba me tragara de nuevo. ¿Qué importancia tiene hacer las cosas si siempre las estoy haciendo?

Pero la luz no era lo suficientemente intensa y la balsa se detuvo. Volví a estar rodeado por paredes de piedra, por la densidad invariable de aquello totalmente reconocible. Paredes de piedra marrón que definían el contorno y el trayecto, que me guiaban al origen. Sobre ellas se insinuaba la ciudad antigua, aquella que había ignorado y que ahora me daba la espalda. Aquella a la que después de este sacrilegio ya no podría volver.


Te ha faltado humildad: No has sabido reconocer la ciudad,

Te has ido envuelto en luz, rechazando otra vez la verdad.

Un acto heroico sería el hombre que tú le pondrías:

Una gesta, una odisea o la hostilidad de una correría.


Pero las voces densas, oscuras, firmes y seguras

Si han aguantado con dignidad el paso del tiempo

Todas en pie sobre las ruinas del templo

No merecen ser pensadas como obsoletas figuras.


Son en cambio más ligeras que tu viaje superficial

Se reflejan en los cimientos y son reconocidas en todos los continentes

Cualquiera de sus antiguas guerras ha sido crucial

Y sus gentes han trascendido la categoría de fantasmas vivientes.


Sus elementos se unen en todos los puntos,

reflejan la luz a cualquier hora

Y nunca hablan con melancolía.


Todos ellos se mantienen siempre juntos

Aunque algunos desaparezcan en la aurora

Desdibujados por la luz de cualquier señalada bibliografía.


Es por eso que al dar la espalda a las rugosas paredes sobre las que se sustenta,

Tú mismo has elegido un camino que ya nunca podrá ser de vuelta.

Deberás vagar entre la bruma y el viento suave

Sitiendo siempre la falta de cualquier cosa que al suelo se agarre.


Sin embargo, una concesión se te otorgará:

La sombra y la silueta de la ciudad en tu nuevo horizonte se convertirán.